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“A dos metros bajo tierra”. Cuando la muerte ayuda a entender la vida

Del guionista de American Beauty y creador de True Blood

“A dos metros bajo tierra”. Cuando la muerte ayuda a entender la vida

Del guionista de American Beauty y creador de True Blood

4 abril 2016

 Six_feet_under_35 temporadas, 63 episodios y 25 discos. Con un total de 9 premios Emmy, A dos metros bajo tierra es considerada como una de las mejores series de los últimos años: una comedia dramática sobre los Fisher. Una familia dueña de una funeraria que tras la muerte del patriarca Nathaniel, tendrán que tratar de seguir con sus vidas. La muerte del padre servirá como detonante generando un gran arranque que pone el listón y las expectativas bien altas.

Del guionista ganador del Oscar por American Beauty y creador de la serie de televisión True Blood, Alan Ball, recordamos esta comedia negra sobre la vida y la muerte desde la perspectiva de una familia propietaria de una pequeña funeraria de California. Nathaniel es el padre de la familia y propietario de la funeraria “Fisher & Son”, que muere en un accidente de coche el día de Nochebuena, justo a la llegada de su hijo pródigo, Nate. Además de la muerte de su padre, Nate tendrá que encontrarse con su controladora madre, con su hermano David, que quiere dirigir la funeraria, y con Claire, una rebelde adolescente. Todos tendrán que seguirán con el negocio familiar mientras por dentro tratan de encontrarle un sentido a la vida y a su existencia.

Cada episodio comienza con la muerte de un personaje; unas veces inesperada, otras trágica, a veces burlesca en incluso en ocasiones calculada. Algo parecido a los arranques de la serie House pero sin posibilidad de ser salvados: todos se mueren. El final de la vida y la nada como posibilidad después de la vida son el pan nuestro de cada día en una serie que nos recuerda el valor de cada instante. Y eso es un recordatorio a agradecer siempre.

 Una comedia negra sobre la muerte que nos recuerda el valor de cada “instante”

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 ¿Y si el “carpe diem” no fuera suficiente para ser plenamente feliz?

Tomar conciencia de la muerte discrimina lo valioso de lo efímero y si hablamos de historias terminas creando circunstancias que llevan a la construcción de personajes mucho más ricos y llenos de matices. Es interesante ver cómo los distintos personajes se van enfrentando poco a poco a la muerte y la ausencia del padre: unos descubren que el carpen diem no es suficiente para ser feliz; y otros que debe existir un equilibrio entre la pasión desenfrenada y una vida familiar estable convencional.

A dos metro bajo tierra es una serie que nos presenta una familia disfuncional: para algunos atípica y para otros no. En un cierto sentido esta serie muestra el impacto de la modernidad en los roles tradicionales y contiene los estereotipos posmodernos habituales: desencanto ante la vida o la ausencia de una autoridad que sea un referente a quién seguir; o dicho de otra forma, nos muestra, a través de cada caso/muerte, la fragilidad emocional de unos personajes que terminan desembocando en adicciones (sexo, drogas, violencia,…). Personajes aparentemente rotos por dentro que parecen tener un laberinto interior emocional de difícil acceso.

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Pero dicha ruptura emocional, que intenta compensarse con falsos ídolos, no es más que un gran grito por una humanidad verdadera. Al igual que la muerte, esta serie nos ayuda a tomar conciencia de dónde está lo importante y dónde lo secundario. Nos permite mirar con perspectiva amplia la vida de unos personajes que parecen tener un cielo esperándoles; un cielo donde poder encontrar a ese padre que en aquella Nochebuena se fue de improviso. Parece existir, según el creador de la serie, el deseo de reencontrarse con sus seres queridos; de que el tiempo no termine y de seguir abrazando y queriendo sin fin…

Un lugar donde saciar ese deseo y que no tiene por qué estar tan lejos, quizás tan solo A dos metros bajo tierra, más allá de esa nada

(Artículo publicado en Aleteia, el 6 de noviembre de 2015 )

 

Carlos Aguilera Albesa

@caguileralbesa

Empresario y crítico de cine

Foto Curso de Verano Cine Almeria_Para blog

 

 

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¿Quién querría un boliC sin su capuchón?

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